FRANCESC CATALÁ-ROCA EN LA PEDRERA …

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FRANCESC CATALÁ-ROCA EN LA PEDRERA

Salvador Dalí saltando a la comba, Hemingway en el San Fermín de 1956 o unos seminaristas de Cuenca en fila india son algunas de las 200 imágenes que se exponen hasta el 25 de septiembre en La Pedrera de Barcelona de Francesc Català-Roca, considerado el mejor fotógrafo documental de la España del siglo XX.La muestra se completa en esta ocasión con una selección de la obra del artista relacionada con la arquitectura, a la que se dedicó de forma intermitente a lo largo de su carrera. También se exponen las fotografías realizadas durante una corrida de toros en la finca de Luis Miguel Dominguín en Cuenca. Estas están sin enmarcar y sin vidrio, porque “así es como le gustaban a Català-Roca”.El comisario de la exposición, Chema Conesa ha defendido que a lo largo de su trayectoria fue “un hombre tremendamente práctico, con una fuerte personalidad”, que creía que el arte era “convertir un momento en una imagen potente de la memoria”.Los años cincuenta y sesenta quedan fijados en sus negativos, donde juega con las sombras, los encuadres, la luz. “Habla -según el comisario Conesa- de una España triste y de penumbra, en plena postguerra”.Porque Català-Roca, que pudo plantar su cámara ante importantes personalidades del momento, es también quien reflejó la vida de los pueblos de la Castilla interior, con las calles sin asfaltar, o de las plazas de las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, con sus “señoritas” paseando por la Gran Vía, sus marines visitando el barrio chino o sus vendedores de crecepelo en las esquinas.En la muestra se da cuenta, por otra parte, de la amistad que mantuvo con los pintores Salvador Dalí y Joan Miró, con quien se entendió mejor que con el primero por tener un carácter más afín.Respecto a si quiso en algún momento hacer discurso político con su obra, su hijo Martí ha aseverado hoy que a su padre siempre le gustó “estar al día” de todo lo que ocurría, pero con “la realidad tenía ya bastante”.La exposición, que se clausurará el 25 de septiembre, también permite conocer algunas de las cámaras que utilizó el fotógrafo.El recorrido termina con una serie dedicada a la fotografía de arquitectura, con visiones diagonales, picados y contrapicados, especialmente de edificios emblemáticos de la Barcelona de la época, desde el Walden 7, al edificio de viviendas “Casa de los Toros”, y con dos documentales sobre su vida y su obra.

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FRANCESC CATALÁ-ROCA AT LA PEDRERA

Salvador Dalí jumping with a rope, Hemingway in 1956 San Fermín or a few seminarians waiting in line are some of the 200 images that will be exhibiting until September 25th in Barcelona’s Pedrera. The author is  Francesc Català-Roca, considered Spain’s best documentary photographer of the XX century.The exhibition shows a sample of the artist work related to architecture, to which he dedicated sporadically throughout his career. There are also in show some of the photographs taken at a bullfighting journey at Luis Miguel Dominguín estate in Cuenca. These are shown without frame and with no glass to protect them, since “that’s the way Català-Roca liked them”.The curator of the exhibition, Chema Conesa has defended that along his career Català-Roca was a “very practical man, with a really strong personality” who believed that “art was turning a moment into a powerful image of the memory “.Te fifties and sixties are fixed in his negatives, where he plays with the shadows, the frames and the light. He talks -according to curator Conesa- of a sad Spain, dark and inmersed in the post civil war years”.Because Català-Roca, that could have taken pictures of the most important people of his time, is also the one that showed life at the small Castilian villages, with unpaved streets, or the squares of big cities as  Madrid and Barcelona, with their “señoritas” strolling down Gran Vía, their marines visiting Barcelona’s Chinatown or his street vendors offering hair tonic round the corners.The exhibition also shows the friendship he had with painters Salvador Dalí y Joan Miró, with whom he had a better relation than with the first one, being their characters more alike.According to Martí, Catalá-Roca’s son , his father “always liked to be up to the day” in everything that happened, but he did not need to make a political discourse “because he had enough with reality”.The exhibition , that will close in September 25th, shows as well some of the cameras that the photographer used.The tour ends with a series of pictures dedicated to architecture, with diagonal shoots, and buildings taken from non usual angles, especially in emblematic buildings of Barcelona at that time , from Walden 7, to the housing building “Casa de los Toros”, and with two documentaries on his like and work.